Asociacionismo: eficacia, ética y estética

Javier García-Bernal, Presidente de APROMES


En un mundo cada vez más plural y globalizado, la situación que vivimos desde el pasado año como consecuencia de esta drástica pandemia nos ha puesto de manifiesto la necesidad de la comunicación. Y una de las formas de desarrollo en gran parte de la población está siendo a través de las nuevas tecnologías; de tal modo, que estas se han convertido aparentemente en algo mimético y consustancial de la persona. Agradezco la oportunidad que me ha ofrecido BDS para referirme a mi libre decisión a cualquier aspecto que considere en torno al sector  de la mediación en seguros. Teniendo responsabilidad  corporativa en una organización profesional que une a un colectivo asociativo de corredores y corredurías de seguros, quiero referirme al papel que hoy más que nunca  juegan estas en el sector. En estos duros momentos por los que atravesamos, las asociaciones, en este caso de la mediación de seguros, juegan un papel fundamental en aras a la necesidad y credibilidad social no solo de sus componentes sino de la sociedad civil a la que todos pertenecemos. Ahora bien, esa credibilidad se gana con proximidad, calidad y sobre todo eficacia profesional. El que fuera escritor José María Mendiluce destacaba en un prólogo que hizo a un libro de gestión empresarial que los retos de las asociaciones profesionales sin ánimo de lucro debían girar en torno a la eficacia, la ética y la estética. Está claro que el management no está diseñado solo para las empresas privadas. Toda  asociación que tenga visión de futuro debe ser bien gestionada. Hoy los tiempos van más rápido como consecuencia de las citadas tecnologías. Ahora bien, las asociaciones, y a pesar de estos avances técnicos, no deben  caer en la rutina de hacer lo mismo, acomodándose a un sistema lineal y reiterativo ya que los tiempos que vivimos nos obligan a aprender con mucha celeridad, debiendo, a veces, dar un giro a la dirección y pararnos a aprender de las experiencias pasadas, bien sean estas positivas o que no lo hayan sido. Quizás de estas últimas se aprenda más. La humanidad está demostrando en esta etapa ser muy resiliente, por ello los que formamos parte en este caso de una asociación de adscripción voluntaria, con fines corporativos, debemos tener presente el espíritu de servicio al colectivo profesional y por ende a la sociedad. Hoy necesariamente y con todos los avances a nuestro alcance, debemos aprender a comunicarnos, de ahí que quien se une a un grupo asociativo no solo recibe una deseada gestión de sus medios y recursos, sino que cuenta además con un apoyo básico para su perfeccionamiento profesional.
Vía BDS,
Inese